En el país donde no habita la tristeza


descargaSin maldad que indique el camino correcto, ni verruga que por culpa de la futura arruga, apunte a la belleza. No hay flores por temor a que marchiten, ni colores, ni perfume que embriague al poeta. No hay putas, no hay doctores ni curas, no hay iglesia, no hay anestesia ni sinestesia, no hay sonetos de amor que culpen al desamor, no hay pintores, ni bocetos. No hay felicidad cuando piensas. Escucha: «Cuando piensas, ya es tarde, si lo piensas».

Anuncios

La prima Vera


images

Yo era muy pequeño. Tenía esa edad en la que se confunden imaginación, realidad e ingenuidad. Aquella donde un salto entre dos adoquines y un charco, suponía cruzar por  los rápidos de un río. Aquella en la que miraba a mi padre como como a un superhéroe. Aquella en la que a mi profe de matemáticas Don Eustaquio, yo le llamaba “doneustaquio”,  así, todo junto. Pensándolo bien, aún me resisto a creer que la primavera no es esa época del año en la que Vera, la prima del pueblo de mi madre, venía a vernos todos los años. Pensándolo bien, quizá me cueste olvidar esa edad.