A beneficio de inventario


lavanderas-recogian-la-ropa-por-las-casas-y-despues-las-lavavan-en-lavadero-torrenteDe herencia, una cosquilla y un recuerdo: su cara llena de pliegues, de surcos casi grietas. Una por cada mentira que tuvo que taparle. Allí todo el mundo sabía la verdad. La verdad del otro. Y en el lavadero daban lustre a las ropas y a sus conciencias. Y en los tendederos aireaban las miserias que no habían salido con agua. Pero ella ni por accidente soltó prenda. Así fue como nos dejó por herencia esa cosquilla que nadie quiere.