Todos los yoes


ImagenLa primera decisión importante de su vida fue si debía canear o no, a Alberto Tirado. Alberto era un repetidor con ceja rota, pelo con escarolas y una mala leche de cuidado. Así que decidió no jugársela con Alberto y salir corriendo como un mariquita (expresión muy ochentera que ahora se considera de mal gusto) atajando por la calle Almirante para cruzar el parque y acabar tomando un poco el aire para recuperar el resuello hasta llegar a casa. Ese mismo año decidió Continue reading “Todos los yoes”

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