No lavar a mano


Yo tenía el fuerte compromiso de no ganar más peso. Un solo gramo más y los botones podrían explotar o la tela rasgarse. ¡Lo que engorda el Prozac!  Al fin y al cabo aquella camisa es lo único que me quedaba de ti. Ahora el compromiso no es contigo, tampoco conmigo mismo, es con tu camisa o la mía, según se mire.

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La cola de lagartija, el gusano planario y una medusa llamadaTurritopsis Nutricula


images (1)Aquella tarde, bajo el microscopio, dio con la clave de su estudio. Ya podía ver el Nobel de medicina en su estantería.

En los días siguientes siguió con su hoja de ruta planeada. El primer ensayo fue cercenar su mano artrítica. El resultado fue que al día siguiente le había crecido una nueva, a estrenar.

A la mano le siguió la rodilla lesionada esquiando,  el pie del accidente de moto… Hasta que en la última edición de la revista Science leyó que el gusano planario podía regenerar su cabeza.

Murió de inanición. No supo calcular que la regeneración de su cabeza tardaría más de un día.

A beneficio de inventario


lavanderas-recogian-la-ropa-por-las-casas-y-despues-las-lavavan-en-lavadero-torrenteDe herencia, una cosquilla y un recuerdo: su cara llena de pliegues, de surcos casi grietas. Una por cada mentira que tuvo que taparle. Allí todo el mundo sabía la verdad. La verdad del otro. Y en el lavadero daban lustre a las ropas y a sus conciencias. Y en los tendederos aireaban las miserias que no habían salido con agua. Pero ella ni por accidente soltó prenda. Así fue como nos dejó por herencia esa cosquilla que nadie quiere.

 

La sinrazón tiene la razón.


Las lindes no se tocan


El león sólo es una oveja digerida —repetía una y otra vez. Abrieron la puerta del pajar. Fueron necesarios un forense y dos psicólogos criminales de la provincia. Preguntarle en aquel estado hubiera resultado tan inútil como un espantapájaros cubierto de nidos.  Tomaron fotografías y le leyeron sus derechos, no obstante parecía delirar. Al salir procuraron no pisar los intestinos esparcidos. Días más tarde pudieron comprobar que estaban formando una palabra: linde.

En el país donde no habita la tristeza


descargaSin maldad que indique el camino correcto, ni verruga que por culpa de la futura arruga, apunte a la belleza. No hay flores por temor a que marchiten, ni colores, ni perfume que embriague al poeta. No hay putas, no hay doctores ni curas, no hay iglesia, no hay anestesia ni sinestesia, no hay sonetos de amor que culpen al desamor, no hay pintores, ni bocetos. No hay felicidad cuando piensas. Escucha: «Cuando piensas, ya es tarde, si lo piensas».