La profanación más viril (digo vil)


descarga-1En los 15 años que llevo en la consulta de traumatología jamás me había pasado nada parecido. El paciente entró sudoroso y despeinado. No se quiso sentar y se parapetó dolorido tras el respaldo de la silla. Avergonzado confesó: “Creo que me he roto el hueso del pene”.

Y así, como quien no quiere la cosa, el doctor me tocó ahí abajo y señalando a mi pubis  le dijo: “¡Ve usted! Aunque le debería dar la enhorabuena, ninguno de los 206 huesos que tiene este esqueleto humano, corresponde a su pene.”

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