REHAB


Buen relato y buen trabajo de investigación! Parece que esta vez nos ha unido eso de perder manos…

Apenas puedo respirar. Mis pulmones arden, al igual que el edificio, y el calor de las llamas es insoportable. Sé que no debo abrir la puerta, pero no hay otra salida. Me arrastro hasta ella, los ojos resecos envueltos en lágrimas, y estiro mis dedos hacia el pomo. El dolor sordo de su contacto sobre la piel me arranca un aullido.

Voy a morir.

Despierto empapado en sudor. Han pasado ocho semanas desde el incendio, pero las pesadillas no remiten. La auxiliar de enfermería entra y me pregunta qué tal me encuentro. Levanto el brazo derecho y le muestro el lugar donde antes estaba mi mano. «Sigue sin crecer». Ella deja las sábanas sobre la mesa: «Tienes rehabilitación en veinte minutos». Me ayuda con el aseo y la ropa.

Oculto el muñón bajo la manga siempre que salgo a los pasillos. Era mi mano buena, la de dibujar. Ahora ya…

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