La sinrazón tiene la razón.


Las lindes no se tocan

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El león sólo es una oveja digerida —repetía una y otra vez. Abrieron la puerta del pajar. Fueron necesarios un forense y dos psicólogos criminales de la provincia. Preguntarle en aquel estado hubiera resultado tan inútil como un espantapájaros cubierto de nidos.  Tomaron fotografías y le leyeron sus derechos, no obstante parecía delirar. Al salir procuraron no pisar los intestinos esparcidos. Días más tarde pudieron comprobar que estaban formando una palabra: linde.

2 thoughts on “La sinrazón tiene la razón.

  1. ¡Guau, Rafa! Me has dejado pensando… La palabra “linde” me hace pensar en seres fantásticos protegiendo reinos ocultos, seres caprichosos que se meten en las mentes de los humanos para confundirlas… Me dan escalofríos.
    Me parece maravillosa la profundidad que le has dado a tu relato. ¡Buen trabajo!
    Gracias por participar en el reto 🙂
    Un saludo.

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