Piorrea en el alma


Sin huella digital. Había borrado su perfil. Sus mensajes. Sus fotos, sus videos y sus audios. A efectos prácticos no existía salvo en su cabeza. Entonces abrió la cajita donde guardaba sus dientes de leche y se preguntó por qué no hay brazos de leche o piernas de leche… o mejor aún, corazones de leche. Por qué no dar una segunda oportunidad al alma. Dicen que si tuviéramos que cambiar la dentadura de adultos moriríamos de dolor, pero ¿por qué no estrenar un corazón roído por la piorrea del alma?¿ Por qué no estrenar una memoria sin memoria, aprender a desaprender y perdonar sin haber perdonado sólo porque lo hemos olvidado sin más?

Soltó la caja y metió su Colt en la boca. A efectos prácticos ya no existía.

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