AUTOBIOGRAFÍA DEL VACÍO


PARA QUÉ ESCRIBIMOS


Arrancado desde la nada, despojado de todo, mi boca no habla sueños, mis ojos no lloran imágenes, mi corazón late pausas y mi cabeza se sumerge opaca en el espejo del tiempo: sin sueños, sin miradas, sin latidos, sin pasado sin presente y sin futuro.

¿Cuáles son mis dimensiones? Miedo y ausencia, temor y distancia, desdén y desidia. Un mar sin humedades, un cielo agotado de vientos y un bosque hermético al color, cualquier asombro lo llamo suplicio, cualquier novedad, perdición. Ardiente para mí mismo, sin embargo, escupo y proporciono frialdad, si te acaricio una mano sentirás cómo el hielo se apodera de tu piel y si me poso en tus ojos tu mirada se agotará huera de existencias.

Los que nada saben de mí me acusan de tremendismo y exageración, los espero con segura tranquilidad; los que me piensan tiemblan ante una posibilidad que es un no existir, hacen…

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