Somos feos


Somos feos. El 99,9 por ciento somos feos. Y no me cuesta admitirlo. Estamos mal hechos. Y tú también, no te vayas a pensar. Y yo, y tu chica o tu chico,  y tu ídolo televisivo o cinematográfico. Sólo hay que fijarse bien. Cuando entres a un ascensor, cuando vayas en el tren o en el autobús. Cuando tomes un taxi (incluido el de ni libre ni ocupado). Cuando llegues a trabajar. Simplemente tienes que prestar atención a todos los detalles. Es cierto que en algunos casos te costará más que otros, pero no por ello significa que sean guapos. En todos ellos podrás ver, si te acercas, los poros negros de la piel, las cicatrices, las arrugas, pequeñas deformidades, irregularidades en el color o textura, las uñas mordidas, orejas peludas, labios secos, párpados hinchados, dientes… ¡uy los dientes!. En definitiva somos tremendamente feos, todos, y tú no formas parte de ese 0,1 por ciento. Y cuando oyes decir a alguien que la belleza está en el interior es mentira. Es mentira y verdad al mismo tiempo. Es mentira si atiendes al significado tradicional o comúnmente aceptado, a saber, lo importante es el interior, la pasta de la que estamos hecha. Eso es mentira porque aunque es importante, no quita que seamos exteriormente feos. Es cierto que existe una correlación, cuanto más nos alejamos de la fealdad extrema, menos simpáticos tenemos que ser. Yo soy tremendamente simpático. Pero a lo que voy, es verdad que la belleza está en el interior desde el siguiente punto de vista (valga la redundancia): el ser humano es capaz de obviar lo feo que somos y todos esos detalles anteriores, cuando miramos a nuestros seres queridos. Porque el cerebro (que es muy listo y trabaja por su cuenta sin nuestro consentimiento) no quiere que nos hagamos daño a nosotros mismos haciéndonos ver lo feos que son y que somos, es por ello que la belleza que refleja en nuestro interior es infinitamente mayor que la percepción al otro lado. Por todo ello, concluyo que cuando tenemos pelo que nos sobra, o que nos falta, pecho de más o nariz de menos y vamos al doctor, esteticien o similar, lo que tenemos que hacer es querernos un poco más. El espejo no miente, pero nuestro cerebro, cuando hay amor, sí.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s