El zoo de Pavlov


Pero esta vez, ella lloró.  No así en la primera, que acudió sin problema. A la segunda dudó pero también lo hizo. La tercera vez tardó algo más. La cuarta hubo que esperar un buen rato. La quinta vez el científico repitió la orden hasta la desesperación. La sexta observó cierta dificultad en los andares. A la séptima el científico volvió a ordenar “¡araña ven!” y ella pudo con una sola pata arrastrar todo su cuerpo. Finalmente, a la octava vez, el científico anotó: “La araña tras arrancarle todas sus extremidades comienza a llorar y se vuelve sorda”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s