SOMBRA AQUÍ


P

ilar tenía mariposas por manos. Mariposas que en su revoloteo, espolvoreaban y pulverizaban las caras de sus clientes. No se podría decir que era maquilladora o peluquera, eso sería tan vulgar como decir que Sorolla fue un pintor. Pilar unía la magia, la creatividad, las luces y las sombras, pinceladas, soplos de brisa fresca en la tez. En sus dotes de artista debía conocer no sólo los gustos de sus clientes, sino su personalidad, su estilo…

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